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miércoles, 27 de abril de 2016

La Carta

Cierto día mientras regaba unas plantas, mire una escena que me conmovió al borde del llanto. Era un anciano corriendo lleno de alegría, que atrajo mi atención. Al mirar unos metros adelante de este hombre mayor, vi que se acercaba una señora con una bella niña en sus brazos. Llegando hacia ellas, el cargo a la niña en sus brazos y la empezó a llenar de cariño. Me quede atónito ante aquella escena, que parecía transcurrir lentamente.
Tal escena me llevo a comparar ese despliegue de amor y ternura, al amor y ternura de Dios hacia nosotros y si ese amor puede tener un hombre, que mayormente Dios puede tener un amor tan verdadero y tierno hacia sus hijos.

También me hizo recordar que un amoroso Padre, les dejo a sus hijos la mayor carta de amor que haya existido: La Biblia. Y tu ¿ya la leíste?
Jesús Lloró

Hace poco una familia; que aprecio mucho, padeció la perdida de un ser querido. Al enterarme de esta lamentable noticia, meditaba en como darles unas palabras sinceras de aliento. Pensando en ello, noté que muchas veces tratamos de infundir aliento a personas que pasan por dicha situación, con palabras como “mi mas sentido pésame” ó “lo siento mucho” pero ¿realmente sentimos su dolor?


Al hacer una reflexión detenidamente en esa pregunta me di cuenta que tal vez no llegamos a sentir el dolor de perder a un familiar, pero si compartimos su dolor, porque son personas que nos importan y nos duele verlas sufrir.


De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.  1 Corintios 12:26


Me dí cuenta que por mas que me esforzara no podría darles un consuelo absoluto, pero hay alguien que si, su nombre es Jesucristo. En ese momento se me vino a la mente un pasaje que se dice así:

Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.

Juan 11:33-36

Me llama mucho la atención que Jesús no fue y trato de evadir el dolor de ellos con palabras como “tranquilas, no pasa nada”, sino realmente se conmovió y sintió su dolor, y dice: Jesús lloró, ¡IMAGÍNESE A JESÚS LLORANDO!
Jesús puede traer consuelo y paz a nuestras vidas en cualquier situación, pues el se hizo carne, habitó entre los hombres y llevó nuestras dolencias.



Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

Hebreos 4:15





lunes, 7 de marzo de 2016

La religión agradable a Dios


Cierto día, al caminar por la calle, mire a un señor en silla de ruedas. El quería cruzar la calle, aún con tan abundante trafico y aunque había mucha gente, nadie lo ayudaba. Siendo sincero, yo al verlo esperé a que alguien mas lo ayudara (malamente) pues anteriormente al intentar yo ayudar, muchas veces se ofendían o sentían mal.
Dios me movía a ayudarlo; entonces lleno de valor, fui y le pregunté (con la mayor humildad y respeto que pudiera) al señor si necesitaba ayuda, volteo y me sonrió y me dijo: no, ¡muchas gracias! Al volver a mi camino comencé a sentir muy fuerte la presencia de Dios y al borde de las lagrimas un pensamiento llegó a mi mente: La religión pura y sin mancha es visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, o sea ayudar al necesitado. Me di cuenta que esa era la religión que debemos practicar, misericordia quiero dice el Señor (Mateo 9:13). El ser misericordiosos y compasivo, eso nos liga con Dios.

La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.

Santiago 1:27

lunes, 2 de noviembre de 2015

Cuando un pueblo unido ora

File:Patricia 2015-10-23 1730Z.jpg

Días atrás anunciaron en medios de comunicación la llegada de un huracán llamado Patricia, que iba azotar a los siguientes estados de nuestro país: Jalisco, Colima, Nayarit y Michoacán. Rápidamente corrió la noticia en redes sociales; entre ellas Facebook (donde yo me entere a primera instancia) y me llamó enseguida la atención, ya que se mencionaba que era el mas fuerte de todos los tiempos. Sentí al instante una gran compasión por las familias de esos estados, sabía que un huracán de esa fuerza puede causar daños catastróficos, pero imagínense ¡el mas poderoso de la historia!
Yo no sé mucho de meteorología; pero un huracán que alcanzaba mas de 300 km por hora, me habla de un fenómeno de gran magnitud. Algo sorprendente también es que me di cuenta como muchos de nosotros le dimos un buen uso (al fin) a las redes sociales, pues me emocionaba leer estados donde las personas se unían a cadenas de oración para que Dios tuviera misericordia de México.
Noté como había una verdadera carga entre la iglesia de Cristo (y cuando digo iglesia no me refiero solamente donde y me congrego, sino la iglesia en general) por nuestros hermanos de aquellos estados, en lo personal ore por ellos como por alguien de mi familia, como por un hermano, padre, madre, etc.

Fondos CristianosYo veía la unión del cuerpo de Cristo en oración por personas que ni siquiera conocíamos, enserio y con sinceridad lo digo: se sentía la compasión que hubo en Cristo por las personas necesitadas y en aflicción.Después llegó una gran alegría a México al saber que el "super" huracán sorprendentemente había disminuido de categoría 5 a ¡categoría 1!Como dice el Rey Salomón la unión hace la fuerza( Ecle 4:8-12) y sin duda este es un ejemplo de ello.Hoy en día la tierra padece juicio por tanto pecado del hombre y a nosotros como cristianos nos toca levantar un clamor por misericordia y salvación de nuestro México lindo y querido. Dios les bendiga y ¡Que tengan un excelente resto de la semana!

"Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré" Jeremías 29:12

viernes, 23 de octubre de 2015

Imperfecto para el hombre, 
Perfecto para Dios 




Cierto día tuve el privilegio de dar el mensaje en mi congregacion, y estaba tan emocionado porque iba a ser ¡la primera vez que predicaría en una reunión general!, entonces me preparé como nunca y oraba en muchas ocasiones del día (breves pero oraba).
Llego el tan anhelado día y yo con una confianza sin igual, llegue a la iglesia y me postre a orar en el altar. ¡Comenzó el servicio!, yo sabía que era un día especial en mi vida. 
Comencé a desarrollar el mensaje... y que me comienzan a ganar los nervios, se me secó la garganta y perdía el orden del mensaje y pensabá dentro de mi "La ultima vez que te invitan a compartir", ese pensamiento ahora me da risa pero cuando llegó en aquel momento fue algo desiquilibrante. Terminé el sermon que se supone que íba a durar 40 minutos y en realidad solo duró 20 minutos. Estabá un poco frustado por no haberlo predicado como yo lo había planeado y me sentí apenado con Dios porque el merece la excelencia y aquella noche parece no habersela dado. Mas sin embargo, el Pastor al tomar el microfono supó como reanimarme pues comentó: "recuerdo la primera vez que prediqué y si el duró 20 minutos, yo duré como 3 minutos esa primera vez". 
Comence a meditar en lo sucedido, pues a mi parecer no había salido a la perfección pero llegó a mi mente un pensamiento que me llevo a concluir que: "Lo que hace perfecto a un suceso NO es el que sea realizado de acuerdo a nuestros planes, sino el que suceda conforme a la voluntad de Dios". A pesar de que pensé no haberlo hecho perfecto, si lo fue, por que dentro de los planes de Dios así estaba previsto que se dieran las cosas. 
Nunca olvidemos que la voluntad de Dios es agradable y perfecta (Rom 12:2). ¡Dios les bendiga!